La pandemia llevó a los pacientes de los SMS y RadarCovid a las ‘app’ de gestión sanitaria

La pandemia llevó a los pacientes de los SMS y RadarCovid

28 de febrero 2025/Agencias
Gestionar consultas médicas, renovar tarjetas y recibir resultados de pruebas diagnósticas a través de las aplicaciones móviles son una práctica extendida por el impulso a estas herramientas a raíz de la pandemia, pero no ha habido un desarrollo homogéneo y plantean un nuevo reto: una historia digital de salud única porque el paciente se mueve.

La pandemia del coronavirus parecía que iba a revolucionar la digitalización, y además de las mascarillas, la desinfección de zapatos, la distancia de seguridad y el lavado de manos, los ciudadanos se fueron familiarizando con los mensajes por SMS para la campaña de vacunación y muchos se descargaron la aplicación RadarCovid para informarse de contagios cercanos (nunca terminó de cuajar).

Muchas de esas dinámicas y aprendizajes de nuevos conceptos médicos y científicos se han ido diluyendo, pero cinco años después de que se decretara la emergencia sanitaria, ¿qué ha quedado de aquellas herramientas digitales?.

Cantabria y Asturias, dos ejemplos de impulso
‘Mi salud’ es la aplicación del Servicio Cántabro de Salud que ya existía, pero que se renovó porque la Consejería detectó que para llegar a toda la ciudadanía era necesaria una actualización tanto visual como de servicios.
Así lo explica a EFE Rocío Montalbán, subdirectora de Transformación Digital de la Consejería de Salud de Cantabria, quien recuerda que a finales del año 2022, en la recta de salida de la pandemia, se puso en funcionamiento una nueva versión de la ‘app’ con más servicios, y en la que ya se incluyó la tarjeta sanitaria virtual, el acceso a los informes, citación y medicamentos.

«La pandemia ha dado una proximidad a la aplicación» sostiene esta experta, que revela los datos actualizados: «antes de la renovación, la ‘app’ tenía unos 40.000 usuarios activos. Hoy en día esta cifra se ha multiplicado por cinco. Este lunes, tenía más de 195.000 usuarios activos» y se han ido ampliando los servicios que ofrece (La población de Cantabria era de 584.507 habitantes en 2021, según el INE).

El Servicio de Salud del Principado de Asturias lanzó en diciembre de 2022 su herramienta, MiAstursalud. Al cierre de 2024, alcanzó los 143.020 usuarios, lo que representa un aumento del 67,2% en comparación con el año anterior, según fuentes de este servicio. (La población de Asturias ascendía a 1.011.792 habitantes en 2021).

El trámite más común es el cambio o anulación de citas en atención hospitalaria (39,10% de las solicitudes enviadas), seguido de la solicitud de renovación de tarjeta electrónica (23,57%), la petición de acceso a la aplicación por persona autorizada (11,69%) y la presentación de quejas, sugerencias y agradecimientos (9,17%).

Mejorar las carencias del sistema
Pero estos ejemplos no pueden ocultar la brecha entre los usuarios de los servicios de salud. «La pandemia nos ha pasado por encima», comenta a EFE Carina Escobar, presidenta de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP), que es el ejemplo del compromiso activo de los pacientes para mejorar las carencias del sistema que quedaron al descubierto durante la emergencia.

Una de esas carencias son las diferencias en el uso de estas herramientas entre comunidades autónomas y segmentos de población. Escobar explica que los mayores de 70 años quedan excluidos de la digitalización e incluso de las teleconsultas, ya que el 43 por ciento ni siquiera entienden a su médico en una consulta presencial.

Los menores de 40 son los más activos con estas herramientas, pero siempre en función de su nivel socioeconómico, porque cuanto más bajo, más desconexión, incluso como en la franja más envejecida.

Escobar reconoce el impulso a las herramientas en los dispositivos móviles que dio la pandemia, pero advierte de que fue desigual, y además de haber generado «distintas velocidades», plantean ahora un nuevo reto que urge abordar: «la historia digital de salud única, porque el paciente se mueve».

«Lo importante es la interconexión, que todas esas ‘app’ tengan un repositorio común», añade la presidenta de la POP, quien alza la voz por aquellos más afectados por las consecuencias del coronavirus, especialmente los más vulnerables, como los mayores o los enfermos crónicos.